jueves, 19 de diciembre de 2013

Reconocimiento del G.M. Larry Tatum


Reconocimiento del G.M. Larry Tatum


El G.M. Larry Tatum reconoce en el último vídeo grabado con Budo International, 'Free Style Kenpo Karate', la gran labor realizada por los maestros Adolfo Luelmo y Asís Camacho, en el desarrollo y promoción del estilo y su asociación.







Mi primer año haciendo kenpo, conclusiones

Hoy hace un año exacto que me apunté a kenpo en el Gimnasio Naciones de Madrid. Es una de las mejores cosas que he hecho en toda mi vida, en este año el kenpo me ha cambiado por fuera y por dentro. Cuando me compré el kimono descubrí que me quedaba estrecho... y fue un drama, porque las tallas van por altura y no por anchura, y el hecho de que fuera blanco tampoco lo mejoraba (el blanco es un color que sólo me gusta para el verano). Así que no me quedaba más opción que perder peso para sentirme cómoda en ese kimono. Hubo quien me dijo que añadiera tela... pero me negué. Estaba claro que el problema no era el kimono, sino todo el peso que había ganado en los últimos 2 años tomando corticoides sin parar. Era mi responsabilidad cambiar eso, así que me prometí a mi misma que ese kimono me valdría, sí o sí; me sentía como una novia obsesiva que hubiera descubierto que su vestido ideal era dos tallas más pequeño. Me puse un cartelito en la cocina para tener siempre presente el kimono, y no hice ninguna dieta especial, simplemente cada vez que comía miraba ese cartelito: "Recuerda el KIMONO. Menos peso, más TÚ". Así que inconscientemente eso hizo que comiera menos, y que eligiera mejor el tipo de alimentos. Eso, más las 3 horas de kenpo a la semana, me hicieron bajar unos kilos. Decidir que iba a competir en el Campeonato Mundial de Irlanda en Noviembre hizo el resto. Todavía a día de hoy cuando voy a hacer la compra valoro los alimentos según sean buenos para el kenpo, o no, y así me es mucho más fácil ignorar toda esa obscena cantidad de cajas de cereales hiperglucémicos, patatas fritas, y comida que realmente se puede sustituir por otro tipo de carbohidratos más saludables, frutas y proteínas. En total ya van 12 kilos perdidos.
Por otro lado, el kenpo ha mejorado mi equilibrio, noto que mi coordinación del tren superior del cuerpo (de cintura para arriba) con el tren inferior (de cintura para abajo) también ha mejorado. He ganado músculo, noto que todo mi cuerpo está más tonificado en general, y algo a destacar: la postura básica de jinete fortalece los glúteos... y las patadas laterales también... así que desde aquí hago un llamamiento a todas las mujeres que deseen tener un culo brasileño ¡chicas, haced kenpo! ;)
Pero el cambio más espectacular de todos ha sido el interno. CONFIANZA. Esto significa que el espejo se va a convertir en tu mejor amigo, y a ratos en tu peor enemigo. Y que vas a confiar en ti mismo, y en tus compañeros como nunca antes, porque es un deporte de semicontacto.
Por otro lado está lo que yo he llamado "el bicho", me refiero al autodiálogo interno. Yo he practicado otros deportes como yoga, taichi, pilates, danza del vientre, aerobic, un poco de body combat, natación... y en ninguno de estos deportes sentí que se despertara dentro de mi una vocecilla interna y autorreflexiva (autodiálogo), que me trajera a la cabeza toda la clase de pensamientos negativos justo en los momentos en que más necesitaba confiar en mi. Ese autodiálogo destructivo se traducía a espantosos bloqueos mentales en clase. Resonaban dentro de mi todos los ecos de las personas que me habían humillado alguna vez en el pasado, de todas las agresiones verbales y físicas... me venían flashes bastante horribles a la mente. Me quedaba paralizada haciendo la primera forma corta. Ha sido muy terapéutico conseguir hacer callar a esa vocecita interna. El truco está en la máxima concentración en el momento presente. Eso hace que tu autodiálogo interno se reduzca a pensar únicamente en lo que están haciendo tus manos y tus pies en ese preciso momento. No existe nada más. Nada. Más.
Ese momento de máxima concentración hace que el tiempo vuele, hace que te olvides de lo que sea que te haya pasado ese día, es como apagar y volver a encender y reiniciar el sistema, es maravilloso. Cuando hago kenpo realmente siento que soy una persona nueva, que estoy haciendo lo que debo hacer, como un pájaro que hecha a volar, y siempre hay algo nuevo que aprender. No me importa repetir una técnica una y otra vez, porque las técnicas más básicas son los cimientos de todo lo demás, y esto no es una carrera para conseguir unos cinturones de colorines, sino una maratón. Los cinturones son sólo símbolos de reconocimiento al trabajo y al esfuerzo, pero sin ese esfuerzo realmente el cinturón sólo es un trozo de tela de color.
Como veis estoy perdidamente enamorada del kenpo. Momentos antes de hacer mis técnicas en el Campeonato "Dios mío, si quieres que sea kenpoísta, no dejes que me caiga al suelo" y esa vez, no me caí. Para acabar, podría añadir muchísimas cosas más, pero sobre todo que gracias al kenpo en este año he conocido a gente increíble dentro como fuera de clase, que me han ayudado muchísimo, y que son grandísimos profesionales. Sin esas personas nunca me habría atrevido a ir al Campeonato Internacional de Kenpo Karate en Irlanda 2013. Sin ellos, nunca habría conseguido volver con dos medallas de oro y plata. Sin ellos, mi éxito no significaría nada. Lo que hace grande a este deporte son las personas que lo practican, desde la raíz del árbol (los cinturones blancos), hasta las ramas más altas de quienes le han dedicado 50 años de su vida. Gracias a todos ellos.